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  • sectorhperiodico

Si señor, “¡Sí a la venta informal!, pero…”


  • Con eso que publicaron acá en Sector H en la portada de la edición de enero, ando cabezona, mija. Una como que no sabe qué pensar…

  • Es que esa locura que se vive en las calles -particularmente en Hayuelos- con la venta informal, es un tema de nunca acabar. En lo que estoy de acuerdo es que “Sí a la venta informal”, pero la solución definitiva solo la tienen las autoridades distritales: concejales, alcalde mayor y el alcalde local. Bueno, hablo del casoespecífico de Bogotá y de nuestra Fonti.

  • Te cuento que desde que me conozco, hemos lidiado con ese tema en nuestras calles y por más que hemos pretendido ponernos todas de acuerdo para no comprarles y para que así no más, ellos se vayan y no vuelvan, tan solo lo que resultamos haciendo es “echar la basura debajo del tapete”.

  • Te confieso que conozco a varias personas que se dedican a esta actividad y lo hacen realmente por necesidad y, por ello, siempre están muy atentas a portarse bien, a no dejar basuras, a conservar de la mejor forma lo que venden; mejor dicho, a hacer las cosas a lo bien. Pero preciso, hay otros que sí se aprovechan de la actividad en las calles, para hacer sus pilatunas, para camuflar “cosas” y para portarse mal, no actuando a conciencia para evitar incomodar a terceros -como a nosotras, las sufridas residentes de Hayuelos- y resultan es fastidiándonos irresponsablemente a las demás, y preciso, por esos pocos, pagan el pato todos, mija. ¡Preciso!

  • Me consta que la alcaldía hace sus operativos y hasta conversa con ellos para plantearles propuestas para que se reubiquen, pero algo pasa con eso, porque pareciera que esas propuestas no están siendo del todo sugestivas y beneficiosas para los vendedores. Ummm, por lo que veo, lo que pasa es que no han sabido “echarles el cuento”.

  • Eso me recuerda mi etapa de enamorada y de un chico del cole que me encantaba y me decían mis amigas que yo a él también. Pero por más que se acercaba y me decía cosas, nunca me supo “echar el cuento” y por eso nunca pasó nada… Jajaja, ¡quién sabe él hoy en dónde andará y en qué brazos dormirá!... Jajaja. Pero, bueno, no sigo porque de pronto mi maridito me lee…

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