Estas postales no llegan por correo, pero vienen de un lugar interno. Cada una recoge un instante de la vida diaria, de esos que a veces nos pasan por el costado. Aquí no hay respuestas, solo miradas.
Sé que muchas veces te han dicho que tienes que ser fuerte, que mostrarte vulnerable es una debilidad y que es mejor tragarte las lágrimas o morderte la lengua.