Alejandro Celis maneja un camión compactador hace once años. Pero la historia empezó mucho antes, cuando era niño que pasaba vacaciones en Suba, en la casa de una tía. Desde la ventana veía pasar el camión y le repetía a su mamá: “cuando grande voy a manejar ese camión”. A las 3:30 de la mañana Bogotá no suena igual. Las calles están vacías, los semáforos parecen pestañear y el frío se pega a las manos. Mientras buena parte de la ciudad sigue dormida, Alejandro Celis ya está