Conviene analizar si el terremoto hubiese ocurrido hace 50 años, el número de muertos y destrucción hubiese sido menor. ¿Por qué? Porque había más población en los campos, en casas de madera o de guadua. La población rural migró a las ciudades, sin examinar las nuevas condiciones de vida. Es esta la urgencia de revisar las normas de sismorresistencia que, según parece, no están actualizadas.