El terremoto inspirador solidario
- Fidel Vanegas Cantor

- hace 2 días
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Conviene analizar si el terremoto hubiese ocurrido hace 50 años, el número de muertos y destrucción hubiese sido menor.

Fidel Vanegas Cantor
Ingeniero Agrónomo
Los medios de comunicación nos trajeron cifras como las siguientes, que miden la tragedia que sufrió el pueblo de Colombia: 331 muertos, 4.600 heridos, 240 desaparecidos y 364 personas rescatadas (cifra de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres -UNGRD, a agosto 26 de 2026). Lo más lamentable de este dato es que muchos quedaron vivos varios días, bajo los escombros.
Para destacar, el fenómeno solidario que se inició a nivel local y que trascendió a lo internacional. Las capitales de departamento, pero con papel destacado, Bogotá, donde las brigadas de voluntarios trabajaron 24-7, recibiendo camionadas de alimentos, medicinas, vestimentas, herramientas y materiales para construcción que fueron enviados de inmediato a las regiones afectadas como Chocó, Valle y Eje Cafetero.
Y esta gran marcha solidaria pudo o puede evitar el fenómeno de la hambruna. La solidaridad de empresariado local e internacional permite creer que habrá recursos y ayudas para reponer las viviendas destruidas. Por haber trabajado en el Incora, donde logramos vivienda para los trabajadores, me atrevo a proponer algunas cosas para este fin:
Lo mejor es capacitar a los beneficiarios en cooperativismo y economía circular para que sean partícipes con su trabajo e ideas solidarias de la construcción de sus viviendas. Se cuenta con la ayuda del Servicio nacional de Aprendizaje, SENA. Esto también lo apreciamos en Israel en 1990, en un curso de Desarrollo Rural. El Ministerio de Educación debe hacer propuestas para que las universidades cambien tiempos de teoría por prácticas que se requieren para la construcción de viviendas.
Conviene analizar si el terremoto hubiese ocurrido hace 50 años, el número de muertos y destrucción hubiese sido menor. ¿Por qué? Porque había más población en los campos, en casas de madera o de guadua. La población rural migró a las ciudades, sin examinar las nuevas condiciones de vida. Es esta la urgencia de revisar las normas de sismorresistencia que, según parece, no están actualizadas.
Se pueden hacer viviendas sismorresistentes de 6 pisos; en el primero habría locales para que los mismos beneficiarios tengan fuentes de ingresos; en la terraza, huertas y paneles solares fuentes de energía; y con los residuos se harían abonos orgánicos. El manejo de las aguas lluvias deberá ser para las huertas y otros usos. Estamos dispuestos a colaborar, si es preciso...





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