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La fuerza de la organización comunitaria en Carlos Lleras

  • Astrid Fonseca Coello
  • hace 10 horas
  • 2 Min. de lectura
Un grupo de vecinos decidimos unirnos y hacer algo que no siempre es fácil: pasar de la queja a la acción.

Astrid Fonseca Coello

Abogada y líder comunitaria (*)


Maqueta de Torres de apartamentos en el sector de ciudad salitre para un nuevo proyecto

Durante años, en la urbanización, la vida comunitaria estuvo marcada por frases tan comunes pero preocupantes, como: “mejor no meterse en problemas” o “eso siempre ha sido así”. Y al igual que en muchos barrios de Bogotá, los asuntos colectivos se reconocían, se comentaban en voz baja, pero rara vez se enfrentaban. La costumbre de la resignación parecía más fuerte que cualquier intento de organización. Sin embargo, algo empezó a cambiar…


La inquietud de vecinos, como Esperanza Suárez (Q. E. P. D.) y Harvey Hernández, encendió una conversación distinta. No se trataba de un problema menor: un lote contiguo a la manzana D, entregado en 1.995 a la Empresa de Energía Eléctrica de Bogotá para la construcción de una subestación que nunca se realizó, reaparecía casi tres décadas después como escenario de un ambicioso proyecto inmobiliario.


En 2023, la Constructora Coninsa S. A. S., en alianza con Enel y el fideicomiso Waku Waku, presentó Centrik Town, un proyecto descrito como “Dotacional Bienestar Social Escala Vecinal”, pero que, en la práctica, contemplaba la construcción de 5 torres de apartamentos de 18 pisos cada una. La pregunta fue inevitable: ¿puede un desarrollo de esta magnitud considerarse realmente un proyecto que va a dotar a la comunidad de bienestar social a escala vecinal? Lo que siguió fue, quizás, lo más importante de esta historia…


Un grupo de vecinos decidimos unirnos y hacer algo que no siempre es fácil: pasar de la queja a la acción. Organizarnos, informarnos, exigir. No desde el conflicto gratuito, sino desde el ejercicio legítimo de nuestros derechos colectivos. Y así, la radicación de una querella ante la Inspección de Policía 9A de Fontibón no fue solo un trámite legal; fue un acto de ciudadanía.


Gracias a este proceso, la Secretaría de Hábitat emitió conceptos técnicos y jurídicos que señalan posibles irregularidades en el Uso del Suelo Dotacional. Hoy, el caso avanza hacia una audiencia clave que podría sentar un precedente importante, no solo para este predio, sino para la defensa del carácter de los suelos dotacionales en la ciudad.


Pero más allá del resultado jurídico, hay algo que ya cambió y que merece ser destacado. La comunidad empezó a reconocerse como tal. Este proceso sembró una idea poderosa: la organización sí sirve. De allí surgió la iniciativa de conformar una Junta de Acción Comunal, sumando liderazgos y voluntades que antes estaban dispersas. Este no será un camino fácil ni inmediato, pero es, sin duda, un paso necesario.


Carlos Lleras sigue teniendo retos, como cualquier urbanización. Pero hoy también tiene algo más valioso: una comunidad que comienza a creer en su capacidad de incidir, de participar y de construir futuro colectivo. Porque, al final, la verdadera transformación no ocurre cuando desaparecen los problemas, sino cuando la gente decide dejar de ignorarlos.


(*) Tecnóloga en Propiedad Horizontal.

Maestrante en Gestión Pública.

 

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