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Nueva Beata colombiana y consulta pontificia

Actualizado: hace 3 días

El papa expidió el decreto por el cual se proclama una nueva Beata colombiana, que además vivió temporalmente en el Barrio MODELIA de Bogotá


*Hernán Alejandro Olano García


Por decreto de la Congregación para las Causas de los Santos, el papa Francisco este 13 de octubre la Sierva de Dios María Berenice Duque Hencker, pasará a los altares y veneración pública con el título de Beata, que es previo a la canonización, al comprobarse un milagro de curación milagrosa por su intercesión, en cabeza de Sebastián Vásquez Sierra, paciente diagnosticado con una enfermedad degenerativa: pandisautonomía severa, conocida como autonómica idiopática, que ocurre principalmente en asociación con cáncer de células pequeñas de pulmón, encontrándose también en carcinoma de ovario, mama, linfoma y timoma.



Aunque tenía ponencia favorable desde febrero de 2019, firmada por el ex prefecto, cardenal en proceso judicial Angelo Becciu, solo hasta ahora se dio a conocer la noticia, que se comparte con la también proclamación del papa juan Pablo I -Albino Luciani-, como Beato.


En el siglo, es decir, su nombre secular, era María Ana Julia, oriunda de Salamina, Caldas, nacida allí el 14 de agosto de 1898 y fallecida en Medellín, el 25 de julio de 1993. Se “enlistó” en 1917 en Bogotá como postulanta, novicia y luego hermana con las monjas Dominicas de La Presentación y, años más tarde, fundó la Congregación de las Hermanitas de la Anunciación, fundada en Medellín, pero cuya Casa Generalicia está en Bogotá, CASA GENERAL en la Calle 24 A 81-84, del Barrio Modelia,Tel. (57 1) 263 3816 Fax. 2637696, correo: anuncia_col@yahoo.com


El nombre Hermanitas de la Anunciación, consigna de servicio y testimonio, expresado en la vivencia de fe, caridad, humildad, sencillez, fecundidad, generosidad, docilidad y sacrificio debe caracterizar nuestra vida y nuestra misión evangelizadora sin distinción de razas, ni condición social, en compromiso de comunión eclesial para la construcción del Reino.


Dicha Congregación, Instituto Religioso con aprobación Pontificia, tiene presencia en Colombia y otros 14 países: VENEZUELA, PANAMÁ, PERÚ, ECUADOR, NICARAGUA, URUGUAY, CHILE, MÉXICO, ESTADOS UNIDOS, ESPAÑA, FRANCIA, ITALIA COSTA DE MARFIL y, FILIPINAS, y en todos los lugares se nota la presencia de la Madre María Berenice, quien quiso dar respuesta a los problemas sociales de la época, que para ella, eran gravísimos al constatar dos situaciones fundamentales en la Iglesia y en sociedad:


  1. Las jóvenes que querían responder al llamado del Señor y por ser de condición humilde, no eran admitidas en los Institutos religiosos.

  2. Ante la pérdida de los valores esenciales en el entorno familiar, siente la necesidad de acompañar, formar y educar a los niños, jóvenes y a la misma familia.

De esta primera comunidad, surgieron también, con gran fuerza y presencia mundial, los Hermanos Misioneros de la Anunciación, las Hermanas Franciscanas Misioneras de Jesús y de María, las Hermanas Contemplativas de la Anunciación, los Laicos Anunciatos y, las Juventudes Anunciatas.


Igualmente, la Comunidad tiene en Colombia una amplia red de colegios de La Anunciación, en Fontibón (Bogotá), Medellín, Cartagena, Cali, Pereira, Barranquilla, Cúcuta, Floridablanca, Pasto, Palmira, Buenaventura, Montería, así como otros colegios en ecuador y Chile y la regencia de un par de parroquias en España y África.


En el transcurso de la vida, Madre María Berenice sufrió grandes quebrantos de salud. Los últimos 14 años de existencia quedó reducida al lecho de inmolación. En esta época, el Señor le concedió lo que tanto anheló: Ser Hostia, ser víctima; gastar la vida como los cirios en el altar y consumirse, gota a gota, en el amor.”


La Sierva de Dios y futura Beata, decía: La Anunciación tiene que ser como un árbol fecundo, del cual se desprendan muchas ramas; por tal motivo, vamos a tener también Hermanitos de la Anunciación”. Carta a la Congregación.

Cuando una persona fallece en olor de santidad, se abre la causa de canonización que tiene cuatro fases: Siervo de Dios; Venerable; Beato o Bienaventurado y, Santo. El premio mayor es ser “Doctor” de la Iglesia.

La Sierva de Dios María Berenice, futura Beata, comparte título con el Beato Padre Marianito; los beatos colombianos de San Juan de Dios, cuyos nombres eran: Juan Bautista Velásquez, Esteban Maya, Melquiades Ramírez de Sonsón, Eugenio Ramírez, Rubén de Jesús López, Arturo Ayala y Gaspar Páez Perdomo de Tello; la beata María Bernarda (Verena) Bütler, nacida en Suiza, pero murió en Cartagena, donde fundó la Congregación de las Hermanas Misioneras Franciscanas de María Auxiliadora; así como los beatos Jesús Emilio Jaramillo Monsalve y Pedro María Ramírez Ramos, cuyas ceremonias de proclamación las hizo Francisco en su visita a Colombia en 2017, así como a él le correspondió en 2013 canonizar como santa a la Madre Laura de Santa Catalina de Siena Montoya Upegui.


Siguen su curso ante la Congregación, las causas del Obispo de Santa Rosa de Osos Monseñor Miguel Ángel Builes; del Arzobispo de Bogotá monseñor Ismael Perdomo; del párroco de San Diego, padrecito Rafael Almansa; así como de varias religiosas, entre ellas, una prima de al Madre Laura, por lo cual, vale decir que la mayoría del santoral colombiano es paisa.


LA CONSULTA PONTIFICIA

La Iglesia es universal, es decir, pensada por Cristo con cobertura a todo el horizonte conocido y por conocerse; eso, además del ecumenismo que la inspira y que fue desarrollado por el Concilio Vaticano II, Francisco, que es un Papa posconciliar, ha promovido la participación de las comunidades, para así conocer qué piensan los fieles sobre la posición de la Iglesia en temas específicos. “Por una Iglesia sinodal: Comunión, participación y misión”, el trabajo, cuyo resultado no es vinculante, se desarrollará con participación de los fieles los siguientes dos años, iniciará con la discusión en las diferentes comunidades locales eclesiales, las asambleas regionales bien sea en las provincias eclesiásticas o en las conferencias episcopales y, en una tercera fase, el análisis en el desarrollo del Sínodo de los Obispos, previsto para 2023 en el Vaticano, reunión, en la que ya es costumbre, dentro del pontificado franciscano, incluirá la participación de jóvenes, mujeres, hombres y, dentro de ellos, laicos y consagrados.


Realmente, no es la primera vez que opera una consulta "universal", pues ya, Juan XXIII realizó una consulta amplia cuando propuso la reforma al Código de Derecho Canónico, que dio origen a la norma en 1983. Los críticos de esta idea del Pontífice piensan que es una charla autorreferencial, pero, tal vez, eso sea lo necesario, volver sobre los documentos conciliares, muy modernos, pero a veces, por tener 50 años o más, se considera que deben ser ajustados. El Sumo Pontífice urgió a los católicos a "no quedarse encerrados en sus certezas", sino "escucharse los unos a los otros", eso hace mucha falta y es un avance, frente al poder omnímodo de los obispos en sus diócesis, que muchas veces, no escuchan a su clero, ni a su propia conciencia.


El Papa nos pregunta ¿Estamos preparados para la aventura de este viaje? Yo creo que no, pero hay que iniciar el camino; ya el apóstol Santiago decía "Per aspera ad astra", por los caminos difíciles, hacia las estrellas.




*Hernán Alejandro Olano García

www.hernanolano.org

Correo electrónico: hernanolano@gmail.com

Twitter e Instagram: @HernanOlano




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