Un lugar para lo vivido
- José Cerero
- hace 2 días
- 2 min de lectura
Una historia sobre reconstruirse.

José Cerero
Escritor y buscador de historias
Joaquín camina entre los restos. En solo un instante, ha perdido a su familia, sus amigos, la vida que conoce y hasta la esperanza. Las calles ya no parecen las mismas. La casa que construyó durante tantos años está reducida a pedazos. Camina sin rumbo, apartando piedras, polvo y recuerdos.
Allí, entre los restos, observa un pequeño oso de peluche. Se parece a uno que tenía su única hija. Y ante la pena que guarda con recelo, se sienta al borde de una acera y caen un par de lágrimas que acompañan su dolor.
-. ¿Para qué seguir?, murmura.
Por un momento, piensa que quizá la vida puede terminar allí, pero aún parece que no es la hora. Joaquín percibe que alguien se sienta a su lado y levanta la mirada. Es un hombre sereno y de mirada tranquila, quien lo mira en silencio y pregunta:
-. ¿Qué ves, Joaquín?
Joaquín baja la cabeza.
- Ya no están, responde en voz muy baja y guarda silencio.
-. ¿Y tú?
Joaquín lo mira.
-. ¿Yo qué?
-. ¿Tú estás?
Joaquín no sabe qué responder. Mientras, el hombre recoge una piedra y señala una pared que aún permanece en pie, aunque una grieta la atraviesa de arriba abajo.
-. ¿Qué ves, Joaquín?
-. Una grieta.
-. ¿Y qué vas a hacer con ella?
-. Repararla.
El hombre pasa los dedos sobre la pared.
-. Repararla está bien, pero no significa borrar que estuvo allí.
Joaquín mira el oso entre los escombros.
-. Quizás mis grietas…
-. Quizás no tengas que esconderlas.
El hombre se pone de pie.
-. ¿Quién eres?
El desconocido sonríe.
-. Alguien que vino a recordarte que todavía estás aquí.
Y se aleja.
Joaquín mira el oso, la grieta y sus manos cubiertas de polvo. Nada ha cambiado: la ciudad sigue en ruinas, su hija sigue ausente y el dolor sigue allí. Pero algo en su mirada comienza a cambiar. Da un paso, luego otro. No sabe cómo reconstruirá su vida, pero solo sabe que tendrá que intentarlo.
Mientras camina entre los restos, comprende: La reconstrucción no elimina la historia; la incorpora. Tal vez eso sea reconstruirse: no borrar las grietas, sino aprender a vivir sin esconderlas.





Comentarios