“El tiempo de los monstruos” El ocaso del Modelo Liberal.
- Álvaro Toquica

- hace 2 días
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“El viejo mundo se muere.
El nuevo, tarda en aparecer.
Y en ese claroscuro surgen los monstruos”.
Pensador y político italiano Antonio Gramsci.
-Cuadernos de la cárcel, 1930.

Álvaro Toquica
Diseñador Industrial y especialista en Desarrollo Social (*)
El liberalismo, doctrina política, social y económica que fundamenta la organización humana en la libertad individual y la propiedad privada; no ha soportado las reflexiones críticas del siglo XXI, incluidas las de la Doctrina Social de la Iglesia Católica, que consideran que lo que nació como una herramienta contra el absolutismo monárquico, el sistema feudal y el mercantilismo, enfrenta una crisis de legitimidad por haber reducido el ser humano a un simple consumidor.
Reflexiones críticas como las de la Doctrina social de la Iglesia Católica revelan al interior del ambiente liberal, una apatía inquietante ante datos desgarradores como los de la última década que revelan 123 millones de desplazados por guerra; 60.000 ultrarricos controlando más dinero que 4.150 millones de personas; 1.100 millones en pobreza multidimensional; 266 millones en inseguridad alimentaria aguda; el 10% más rico generando 20 veces más emisiones de carbono que el 50% más pobre; y 11 millones de hectáreas deforestadas anualmente.
Las fallas estructurales
En las propias raíces conceptuales, el Liberalismo Clásico de John Locke, centrado en los derechos naturales (vida, libertad y propiedad), es criticado por ignorar que la libertad sin fraternidad se convierte en un motor de soledad y ánimo de poseer. Y qué decir del Neoliberalismo que prometió que un mercado autorregulado irrigaría riqueza a todos -promesa refutada por 40 años de desigualdad creciente-, y el Libertarianismo que aporta un carácter extremo e intolerable al problema; todo ello bajo una democracia liberal de votantes confundidos, bajo la influencia de medios vinculados al poder.
La inmoralidad de la "libertad"
Bajo liberalismo, fabricantes de comida ultraprocesada tienen "libertad" de envenenarnos; farmacéuticas, de fijar precios prohibitivos; empresarios, de robar 30 billones de pesos del sistema nacional de salud; admirados deportistas como James Rodríguez y Mario Alberto Yepes, de promocionar apuestas que habrán de enriquecernos fácilmente, y nosotros, " libres somos, en el marco de la democracia liberal”, de acudir a las urnas confundidos a cambio de informados, y decidir el voto con base en falsedades que en plena libertad fabrican -incluso con inteligencia artificial- influenciadores y medios vinculados al poder, para que en plena libertad suframos por nuestro error, como sucede hoy en Chile, Reino Unido o la Argentina libertaria.
Hacia la superación
Urge posicionar la vida y dignidad humana en el centro del debate, recuperar autonomía política frente a la lógica económica y reconsiderar la función social de la propiedad. Alternativas existen: Suecia (15,6% en pobreza mediante estado social); China (800 millones de la pobreza liberadas de la pobreza en 40 años), bajo lógicas como la del "Pensamiento Complejo" de Edgar Morin, que propone la cooperación sobre la competencia.
Conclusión
No se trata de retroceso sino de superación dialéctica: reconocer que somos una familia humana donde la libertad solo es real en fraternidad.
¡Es hora de transitar de una economía que mata a una que cuida! La historia demuestra que el Liberalismo no garantizó paz ni prosperidad universal.
(*) Coordinador general del Observatorio Ciudadano de Fontibón (OC9).





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