"¡No te quitamos la venta! Te ayudamos a vender mejor, en un punto más seguro, limpio y autorizado".
- Adriana Moncada
- hace 1 día
- 4 min de lectura
"Más ventas, menos riesgo: ¡Ubícate en zonas autorizadas, maneja tus residuos y protege tu sustento!".
Invitación a los vecinos, para apoyar a quienes viven del comercio informal, sin convertir nuestros parques, andenes y calles en mercados improvisados.

Adriana Moncada
Veeduría Modelia Occidental
Comprar una fruta, una bebida o una comida en la calle puede parecer un gesto sencillo de solidaridad. Detrás de muchos vendedores informales, hay familias que dependen de esos ingresos y personas que buscan ganarse la vida mediante su trabajo. Pero también, debemos preguntarnos qué ocurre cuando, con nuestras compras, contribuimos involuntariamente a consolidar puntos de venta en lugares que no cuentan con las condiciones necesarias para desarrollar actividades comerciales.
El problema no es la persona que trabaja. El problema aparece cuando la actividad comercial comienza a crecer sin organización, sin infraestructura adecuada y sin reglas claras. Por eso, queremos proponer a nuestros vecinos, una forma diferente de ayudar: durante el proceso de organización y reubicación que se está gestionando con las autoridades competentes, evitemos comprar en los puntos de venta instalados en lugares no autorizados y apoyemos a los vendedores cuando desarrollen su actividad en espacios adecuados, seguros, limpios y organizados.
Ayudar también significa pensar en las consecuencias
Nuestro barrio ha sido construido durante años como un espacio residencial en el que conviven niños, personas mayores, peatones, ciclistas, comerciantes, conductores y familias. Cuando las ventas informales comienzan a concentrarse de manera permanente en parques, zonas verdes, andenes o corredores de movilidad, aparecen problemas que van más allá de la presencia de un vendedor.
Las fotografías recopiladas por la comunidad muestran instalación de estructuras comerciales en zonas verdes y andenes, concentración de personas alrededor de puntos de venta, actividades que pueden interferir con la circulación peatonal y vehicular, acumulación de bolsas y residuos en el espacio público y presencia de animales alrededor de basura abandonada. Son situaciones que debemos atender antes de que se conviertan en parte permanente del paisaje del barrio.
Las basuras no desaparecen cuando dejamos una bolsa junto a una caneca.
Uno de los problemas más visibles es la disposición inadecuada de residuos. Las canecas instaladas en los parques están destinadas principalmente a los residuos generados por quienes utilizan estos espacios. No son puntos de recolección comercial ni lugares autorizados para depositar bolsas con residuos producidos durante una jornada de ventas.
Cuando se acumulan bolsas alrededor de las canecas, debajo de los árboles o sobre las zonas verdes, los residuos pueden permanecer durante días hasta que alguien los retire. Como pueden apreciar en las imágenes, se ve claramente acumulaciones de bolsas, envases, empaques y residuos de alimentos que atraen roedores y otros tipos de aves carroñeras, alimentándose entre estos residuos, una situación que evidencia las consecuencias ambientales y sanitarias que puede producir la disposición inadecuada de basura.
Los residuos orgánicos y restos de alimentos pueden generar malos olores y atraer insectos, roedores y otros animales. Mantener limpio el espacio público no consiste simplemente en trasladar la basura desde el punto de venta hasta la caneca más cercana. Significa garantizar que los residuos sean almacenados correctamente y entregados en los lugares y horarios establecidos para su recolección, lo que el vendedor nunca hará porque debería tener un lugar que cumpla con las normas, y/o llevárselo a casa.

También existen riesgos, que no siempre son visibles
Algunas actividades comerciales relacionadas con la preparación de alimentos requieren equipos, fuentes de calor o cilindros de gas. Cuando estos elementos son utilizados en lugares improvisados, cerca de viviendas, arboles, vehículos, peatones o zonas de circulación, pueden aparecer riesgos que deben ser evaluados y controlados por las autoridades competentes.
No se trata de señalar ni de criminalizar a quienes trabajan. Se trata de reconocer que las actividades comerciales deben desarrollarse en lugares que permitan condiciones adecuadas de seguridad, higiene, manejo de alimentos y gestión de residuos.
El espacio público también es movilidad
Un andén ocupado obliga a los peatones a cambiar su recorrido. Una persona mayor puede tener dificultades para pasar. Una familia con un coche para bebe puede verse obligada a bajar a la vía. Una persona con discapacidad puede encontrar bloqueada una ruta que debería permanecer accesible.
La instalación permanente de puestos, carpas, vehículos utilizados como puntos de venta o concentraciones de clientes puede reducir progresivamente el espacio disponible para circular.

Defender el espacio público no significa estar en contra de los vendedores. Significa buscar lugares donde trabajar no implique trasladar los problemas a peatones, vecinos y usuarios de los parques.
Entonces, ¿qué proponemos?
La respuesta no puede limitarse a retirar vendedores de un lugar para que, días después, aparezcan en otra calle u otro parque. Por eso, se está promoviendo ante las autoridades competentes una alternativa más responsable: avanzar en procesos de caracterización, organización y reubicación que permitan ofrecer condiciones apropiadas para desarrollar las actividades comerciales.
Existen diferentes alternativas que pueden ser evaluadas según las características de cada vendedor: puntos autorizados, módulos comerciales, ferias temporales, mercados, corredores organizados, programas de capacitación, fortalecimiento empresarial y orientación para acceder a oportunidades económicas.
Vecino: ¡usted también puede ayudar!
Cada compra es también una decisión sobre el modelo de barrio que estamos construyendo. Si continuamos comprando en puntos instalados en lugares no autorizados, incentivamos involuntariamente su permanencia y facilitamos que nuevos vendedores lleguen al mismo lugar.
Lo que comenzó con uno o dos puestos, puede convertirse progresivamente en una concentración comercial difícil de organizar. Y nuestro barrio no necesita convertirse en un mercado improvisado o "mercado persa" para demostrar solidaridad con quienes necesitan trabajar.
Podemos ayudar de otra manera: apoyando la reubicación, comprando en puntos autorizados, cuidando los parques y reportando situaciones que afecten la movilidad, la seguridad o la limpieza del entorno.
No se trata de escoger entre los vendedores y el barrio
Esa es una falsa elección. Podemos proteger el derecho de las personas a buscar alternativas de sustento y, al mismo tiempo, defender el derecho de los vecinos a disfrutar parques limpios, andenes transitables, zonas verdes protegidas y espacios públicos seguros.
La solución requiere corresponsabilidad de los vendedores, para cumplir las reglas y adoptar buenas prácticas; de las autoridades, para ofrecer alternativas reales, realizar acompañamiento y ejercer los controles necesarios; y de nosotros, los vecinos, para comprender que comprar en cualquier lugar no siempre es la mejor manera de ayudar.
La solidaridad también consiste en apoyar soluciones sostenibles. Es respaldar una oportunidad de trabajo que no dependa de ocupar indefinidamente un parque o un andén. Queremos vendedores que puedan trabajar mejor; queremos espacios públicos que todos podamos disfrutar; queremos un barrio limpio, seguro, organizado y solidario.





Comentarios