Pensar a lo bayesiano. Crítica sistémica en un mundo en crisis.
- Álvaro Toquica

- hace 8 horas
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Álvaro Toquica
Diseñador Industrial y especialista en Desarrollo Social (*)

Se ha develado con el tiempo, que mi columna en este periódico, está dirigida a un tipo interesante de lector, aquel que es capaz de hacer lectura y una o varias relecturas, para descubrir algunos elementos no a la vista en una primera ojeada. Toda una invitación a la lectura profunda e inteligente.
El hijo de una amiga preguntaba en fecha reciente, “¿cómo podría convertirme en un buen lector?”, a lo que yo respondí: “leyendo”, leyendo y releyendo, convencido de que entre más lee, el lector se hace mejor y más capaz de discernir lo escondido en las entrañas del texto, extrayendo términos, analizando, contrastando con otras posturas e incluso (ojalá) interpretando a nivel hermeneútico.
El lector superficial estará condenado a reaccionar impulsivamente, tras percibir apenas el primer reflejo en la superficie del agua, manteniéndose a incómoda distancia del tesoro en lo profundo; suponiendo vanidoso, que todo lo entiende, y dejando su existencia y su capacidad para comprender la realidad, en manos de juicios superficiales e incompletos. Una gran tragedia para el interesado en el conocimiento y la comprensión de la realidad.
Ahora sí, demos paso adelante a la columna de hoy.
Acto uno
“El contexto”. Dedicado a pensar en los asuntos humanos y no humanos, tangibles e intangibles, considero pertinente estar siempre a la caza de propuestas diversas sobre el pensamiento, orientadas estas a la resolución de problemas, a la respuesta de cuestionamientos banales y fundamentales por igual -aunque quienes me conocen de manera cercana y profunda, saben que mi inquietud primera son las causas y las finalidades-, ejercicio que me ha llevado por diversos escenarios, como la interesante propuesta cartesiana de dividir un problema en la mayor cantidad de partes, el pensamiento complejo de Edgar Morin o los campos relacionales como herramienta para la comprensión, a la vez que estructura de la realidad, o eventualmente propuestas de menor complejidad, como el Algoritmo de Feyman (que quizá abordemos en un futuro cercano) o el “Enfoque bayesiano”, tema de este corto artículo que tiene origen en la propuesta del matemático inglés Thomas Bayes (1702-1761), publicada tras su muerte en 1763.
Acto dos
“El texto”. El Teorema de Bayes es un método estadístico dinámico que actualiza la probabilidad de una hipótesis a medida que se obtienen nuevas evidencias o datos. Consiste en combinar tres elementos: el “prior” (lo que se sabía antes), la “verosimilitud” (los nuevos datos) y el “posterior” (resultado de esa combinación, que es una hipótesis actualizada), que en el ámbito de la ciencia se conoce como “Estado de la técnica”. Esta idea matemática que tiene clara relación con la “intuición”, método principal de la filosofía, refleja cómo las personas razonamos en la cotidianidad.
El método bayesiano es una herramienta pertinente para la toma de decisiones en el que se hace rápido análisis de la información previa y los nuevos datos para generar una respuesta en forma de probabilidades. Este método es de frecuente práctica en los consultorios médicos en los que se debe -con cierta premura-, ofrecer en consulta al paciente una respuesta eficaz.
En política pública, ayuda a aprovechar información incompleta, por ejemplo, al estimar crisis en ambientes sin registros suficientes o al evaluar programas sociales piloto antes de escalarlos. Su capacidad para incorporar conocimiento experto como información previa es particularmente valiosa cuando los datos son escasos, como ocurre con fenómenos raros o emergentes.
Y para el lector, pensar como “bayesiano” mejora la lectura crítica de textos y situaciones, ya que lo conduce a revalorar sus creencias previas y permitir la influencia de nuevos datos en su posible cambio de perspectiva (probabilidades), liberándolo de interpretaciones sesgadas emanadas de la “caja de resonancia” en la que suele habitar el cerebro enajenado.
Acto tres
“La conclusión”. El análisis bayesiano promueve una nueva cultura que incorpora la incertidumbre y la convierte en objeto explícito de análisis, ya que, a cambio de prometer certezas imposibles, ofrece probabilidades transparentes y revisables -cuantas veces sea necesario-, alineadas con la forma en que realmente se construye el conocimiento científico y se toman decisiones informadas.
Sin más que decir, haremos juiciosa relectura del presente artículo, antes de emitir juicio alguno.





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